Un plato, cocinado sin gluten para todos
En la ficha de esa persona, marca Celiaquía (sin gluten). A partir de ahí, la app revisa cada receta línea a línea. Si todo lo que lleva gluten tiene una versión sin gluten que se encuentra en un súper corriente, el plato entra en el plan y se cocina entero así, para toda la mesa:
- la pasta, el pan, el pan rallado, la harina, las galletas y el hojaldre, en su versión sin gluten;
- la salsa de soja pasa a ser tamari sin gluten, y las tortillas de trigo, de maíz;
- la avena, certificada sin gluten, y la cerveza, sin gluten.
Cocinar una sola cazuela es lo prudente: en una cocina compartida, hacer una ración aparte es justo por donde se cuela la contaminación cruzada.
Si un plato lleva algo que no tiene sustituto fácil de encontrar, como cuscús, cebada, espelta, sémola, udon o pastas coreanas como el gochujang, no entra en el plan de esa familia. De las más de 1.200 recetas de la app, más de 1.100 le valen a una persona celíaca: unas 600 porque no llevan gluten y más de 500 porque se pueden adaptar.
Un ejemplo
Un día toca macarrones gratinados con tomate. En la receta aparece el aviso: «Sin gluten: pasta sin gluten. Compra productos con la espiga barrada y cocina todo el plato así, para todos». Y en los ingredientes ya pone «macarrones sin gluten», con la cantidad para los que coméis.
La compra, también sin gluten
Las líneas adaptadas llegan así a la lista de la compra: no tienes que acordarte en el pasillo del súper de que la pasta tenía que ser sin gluten. Además, la lista avisa de los productos que, según la marca, pueden llevar gluten aunque no lo parezca, como el caldo, el tomate frito o el chorizo: «Mira la etiqueta», con el nombre de quien lo necesita. Ese aviso solo sale si a alguien de la mesa le importa esa semana.
Si también hay intolerancia a la lactosa
Funciona igual. La leche, la nata, el yogur o la mantequilla pasan a su versión sin lactosa. Los quesos curados, como el manchego o el parmesano, se quedan, porque apenas tienen lactosa. Lo que no se encuentra sin lactosa, como el requesón, la ricotta o el mascarpone, deja ese plato fuera del plan.
Invitados celíacos
Si un día viene a comer alguien celíaco, añádelo como invitado a esa comida y márcale el gluten. El plato de ese día tendrá que valerle.
Léelo antes. La app ayuda a evitar lo que alguien no puede comer, pero la detección de alérgenos es automática y puede equivocarse, y ninguna receta sabe qué lleva el producto concreto que compras. Lee siempre las etiquetas. Si en casa hay celiaquía, la última palabra es tuya y de su médico.