Cada persona, con lo suyo
En la ficha de cada uno marcas lo que no puede comer. La app entiende los 14 alérgenos de declaración obligatoria en la Unión Europea (gluten, crustáceos, moluscos, pescado, huevo, leche, cacahuete, frutos de cáscara, soja, sésamo, apio, mostaza, sulfitos y altramuces) y, además, salmón, huevo crudo, kiwi, cerdo y aguacate.
Los frutos secos van uno a uno, porque hay quien tolera la almendra y no la avellana: almendra, nuez, avellana, macadamia, pistacho, anacardo y piñón. El cacahuete va aparte, como en la ley.
Un ejemplo
Lucía no puede comer marisco ni molusco y, de frutos secos, solo la almendra. Hugo no puede comer cacahuete. La semana sale con merluza a la gallega, lentejas o pollo, y nunca con una paella de gambas ni un plato con avellanas o cacahuete. Si cambias un día, las alternativas que te ofrece también les valen a los dos.
Cómo sabe la app qué lleva cada plato
Cada receta tiene sus alérgenos marcados, y la app los vuelve a buscar en los ingredientes, también en los que esconden uno: la salsa de pescado, el dashi, el kimchi, las pastas de curry, el gochujang, el ghee o el paneer. Al revés, no se asusta por lo que solo se llama parecido: la leche de coco no es un lácteo. Ante la duda, marca de más.
Las recetas que llegan de fuera no se creen a sí mismas. Las que añades tú, las que importa la IA o las que te manda otra familia vuelven a pasar por la detección, en los ingredientes y en los pasos, y lo que encuentra se suma a lo declarado; nunca se quita. Antes de guardar cualquier receta, la pantalla de revisión de alérgenos es obligatoria.
Invitados, con sus alergias
Si el sábado vienen a comer los primos, añádelos a esa comida con sus alergias. El plato de ese día tiene que valerles a ellos también, y la compra de esa semana lo tiene en cuenta.
La compra avisa
Hay productos que, según la marca, pueden llevar un alérgeno aunque la receta no lo diga: el chocolate con trazas de frutos secos, el caldo con apio o gluten, el chorizo con lácteos. La lista de la compra los marca con «Mira la etiqueta» y el nombre de a quién le importa, y solo cuando le importa a alguien de la mesa esa semana.
Léelo antes. La app ayuda a evitar lo que alguien no puede comer, pero la detección de alérgenos es automática y puede equivocarse, y ninguna receta sabe qué lleva el producto concreto que compras. Lee siempre las etiquetas. Si en casa hay una alergia grave, la última palabra es tuya y de su médico.